
Papa hablándole a su “hija” mientras les expresa su nuevo compromiso
En nuestras primeras escuelas de familias desarrollas en las II.EE. “El Amauta José Carlos Mariátegui” y “CNV” pertenecientes a la Ugel 06 de Ate; hemos reconstruido conocimientos sobre la importancia del Rol de soporte que tienen las familias para los adolescentes, desde la identificación del tipo de familia al que pertenecemos y la generación de un compromiso de mejora de los apoyos (morales, comunicativos, afectivos…)al interior de la misma.

Mama abrazando a su “hijo” mientras les expresa su nuevo compromiso.
La carencia de apoyo parental es un factor de riesgo asociado al desarrollo de la conducta en los adolescentes. Existe una relación directa entre la incidencia de comportamientos delictivos y violentos en la adolescencia de hijos pertenecientes a familias con conflictos internos. El apoyo parental es necesario que sea desarrollado por ambos progenitores o en su defecto por las personas que cumplan con dichos roles. El rol de apoyo que desarrolla la madre con el adolescente es el pilar básico para el ajuste social de la persona. En el caso del rol de apoyo del padre, va a constituir un recurso muy relevante en la prevención de problemas de conducta.
Incluyendo a todos los miembros en este rol de soporte podemos añadir que “la autoestima familiar” también tiene un estrecho vínculo con la violencia adolescente. Diversos estudios psicológicos muestran que los adolescentes violentos valoran de un modo negativo el ámbito familiar, ya que suelen haber desarrollado relaciones hostiles con sus padres. La mala comunicación, los frecuentes conflictos o las conductas desafiantes son algunas de las circunstancias que conllevan a una baja una baja “autoestima familiar”. Sin embargo las familias donde el rol de soporte está bien identificado y practicado por los padres, se ha demostrado que gozan de una buena autoestima familiar. Esta buena autoestima conlleva a desarrollar un efecto impermeable en la adolescencia ante conductas violentas o desadaptadas. El mejor organismo y mecanismo de prevención siempre comienza a desarrollarse desde el seno familiar.